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Mogobe B. Ramose

Una perspectiva africana sobre la justicia y la raza

 
English
Summary

Most cultures uphold the principle that all humans are equal in their humanity. From this flows the idea of justice as giving to the other what is due to them. In practice this means, accordingly, equal and nondiscriminatory treatment to equal cases. Colonization and racism are a negation of this and as such an injustice because fundamentally both deny that other human beings are equally human. The colonization of Africa was at the same time the introduction of racism to the continent. It was the double injustice of conquest in an unjust war and the denial of the humanity of the conquered. The ubuntu African understanding of justice as balance and harmony demands the restoration of justice by reversing the dehumanizing consequences of colonial conquest and by eliminating racism.


Contenido

english  

Introducción
La filosofía ubuntu
La concepción ubuntu de la ley
Colonización y reparación
Racismo
Soberanía desde el comienzo de los tiempos: la búsqueda de justicia histórica
La transición a la democracia en Sudáfrica
Molato ga o bole: desafío a la prescripción extintiva
Regreso a una soberanía sin modificaciones ni obstáculos
Conclusión: Hacia una Sudáfrica y Zimbabwe de la post-conquista



 Introducción

»El objetivo de la ley es perseguir y actualizar las demandas de la justicia.«

1

  Actualmente no es posible argumentar que, antes de la colonización, la idea y práctica de la ley eran ajenas a los pueblos africanos indígenas.  1  Existe, por el contrario, abundante evidencia que sustenta la teoría de que los sistemas africanos indígenas se organizaban en torno a su concepción de ley.  2  A partir de esta base pasaremos a considerar, desde el punto de vista ubuntu de la ley, el por qué para los pueblos indígenas conquistados de Sudáfrica la justicia demanda el restablecimiento de su humanidad a través de la reversión de las deshumanizadoras consecuencias de la colonización. El racismo es un ejemplo de las deshumanizadoras consecuencias de la colonización. Se profundizará sobre dicha cuestión en el presente ensayo.

2

  La justicia también exige la restitución y reparación a los pueblos indígenas conquistados. La formulación de nuestra pregunta implica que, teóricamente, existe una relación directa e indisoluble entre las idea de justicia y de ley. En nuestro análisis adoptaremos la interpretación ubuntu de ley. Luego de una presentación de la misma, nos centraremos en su aplicación a la colonización y al racismo.



 La filosofía ubuntu

 

3

  Ubuntu son, en realidad, dos palabras en una. Consta del prefijo ubu y la raíz ntu. Ubu hace referencia a la idea del ser en general. Se trata del ser antes de su manifestación en la forma concreta o modo de existencia de una entidad en particular. En ese sentido, ubu siempre se orienta hacia ntu. A nivel ontológico no existe una separación estricta entre ubu y ntu.  3  Ubu y ntu se fundamentan mutuamente en el sentido de que constituyen dos aspectos del ser como una unidad y un todo indivisible. Ubu como interpretación generalizada del ser puede considerarse claramente ontológico; ntu, como el punto nodal en donde el ser asume forma concreta o modo de ser en el proceso continuo de evolución, puede considerarse claramente epistemológico. En consecuencia, ubuntu es la categoría fundamental ontológica y epistemológica dentro del pensamiento africano de los pueblos que hablan bantú.  4  La palabra umu comparte la misma característica ontológica con la palabra ubu; unida a ntu se transforma en umuntu.  5  Umuntu es el creador de conocimiento y verdad en áreas concretas, como por ejemplo en la política, la religión y la ley.



 La concepción ubuntu de la ley



J.Y. Mokgoro:
Ubuntu and the Law in South Africa.
1998.
external linkArtículo


Dirk J. Louw:
Ubuntu: An African Assessment of the Religious Other.
Paideia World Philosophy Conference Paper.
1998.
external linkArtículo

4

  Según M'Baye, la vida comunal africana gira en torno al principio de que toda la vida está protegida por fuerzas supernaturales. La referencia de estas fuerzas constituye la base de la ley africana. La vida en común difícilmente podrá resultar protectora si,  6  tanto por definición como por propósito, está diseñada para eliminar cualquier método o medio de protección. Tampoco podrá resistir el refugio en las fuerzas supernaturales si se percibe que dichas fuerzas no proporcionan la tan necesitada protección. La justicia es determinada por las fuerzas supernaturales. Su determinación tiene como objetivo restablecer la armonía y promover el mantenimiento de la paz. La justicia como restablecimiento del equilibrio es un elemento central de la filosofía ubuntu de la ley. La determinación de las fuerzas supernaturales es consecuente con la metafísica de la ley ubuntu. Ésta consiste en una estructura triádica integrada por los seres vivos, los muertos vivientes (las fuerzas supernaturales) y los que aún no han nacido.

5

  Esta estructura metafísica asegura la comunicación entre los tres niveles del ser. Sobre la base de dicha estructura, la justicia determinada por las fuerzas supernaturales se declara, en nombre de las mismas, por los seres vivos que ejercen la autoridad. La orientación hacia las fuerzas supernaturales constituye la dimensión abstracta de la ley ubuntu. Su búsqueda de justicia no se centra en el mundo de las fuerzas supernaturales. Al contrario: se orienta inmediatamente hacia el mundo de los seres vivos, en primer lugar, y luego hacia los que aún no han nacido. De ese modo, la aplicación de justicia da primacía al mundo concreto, al mundo de los seres vivos. En tal sentido difiere del pensamiento legal occidental que aparentemente da más importancia a lo abstracto.

»Una deuda o una disputa no se extinguen jamás hasta que se restablece el equilibrio, aunque hayan pasado varias generaciones.«

Kéba M'Baye
(Nota 8)

6

  Otra característica de la ley ubuntu reside en que es flexible, informal, razonable y ligada a la moralidad. Su flexibilidad reside en que se trata de una ley sin un centro, debido a que la filosofía ubuntu sostiene que la existencia es un todo continuo y no un todo finito. Según este razonamiento, el sujeto legal no puede ser el centro de la ley. Esto no niega la importancia del sujeto legal en la ley. Comprendida de este modo, el sujeto legal es la negación activa de una necesidad y finalidades falsas y abstractas que se reivindican como la verdad de la ley. Significa que la ley consiste en unas reglas de comportamiento que están contenidas en el fluir de la vida. La idea de que la vida es un constante cambio significa que no puede decidirse con anticipación que ciertas reglas legales posean un derecho irreversible a existir permanentemente. Aquí se hace referencia al rasgo razonable de la ley ubuntu aunque sea informal. En este sentido, la ley ubuntu constituye una dinamología  7  en búsqueda de la justicia como restablecimiento del equilibrio.

7

  La interpretación ubuntu de la justicia como restablecimiento del equilibrio significa que la ley, como experiencia vivida continuamente, no puede alcanzar un punto de finalidad. Consecuentemente, »la prescripción es desconocida en la ley africana. Los africanos consideran que el tiempo no puede cambiar la verdad. Así como la verdad debe ser tenida en cuenta cada vez que se la conoce, no puede colocarse ningún obstáculo en el camino de su búsqueda y descubrimiento. Es por tal razón que las decisiones judiciales no son autoritarias. Es preciso que siempre puedan ser cuestionadas.«  8  Esto constituye la base de la justicia histórica según la interpretación ubuntu de la ley. Al afirmar que la prescripción es desconocida para la ley africana, M'Baye reafirmó una realidad conocida. Ya antes que él se había observado que: »Una deuda o una disputa no se extinguen jamás hasta que se restablece el equilibrio, aunque hayan pasado varias generaciones ... para los africanos no existe nada tan incomprensible o injusto en nuestro sistema legal como el Estatuto de Limitaciones y siempre resienten nuestra negación de arbitrar en un pleito con la excusa de que es demasiado antiguo.« Así, en la interpretación ubuntu de la ley, una injusticia que perdura en la memoria histórica de los agraviados no se borra simplemente con el paso del tiempo. Sobre dicha base, nos concentraremos tanto en la colonización como en el racismo como temas de justicia histórica según la interpretación ubuntu de la ley.

8

  Tanto la justicia como la validez de la ley son juzgadas por el criterio de ubuntu (botho). A umuntu  9 , un ser humano en el sentido biológico, se le exige que sea propiamente humano aceptando el ubuntu. Umuntu debe ser la encarnación de ubuntu, ya que la ética fundamental, el juicio social y legal de la conducta y dignidad humanas se basan en el ubuntu. Ubuntu es el principio que sostiene que actuamos humanamente y con respeto hacia los demás como modo de demandar la misma actitud hacia nosotros. De manera similar, la ley, para ser digna de su nombre y merecer respeto, debe ser coherente con el ubuntu. Este será nuestro criterio para evaluar las experiencias de colonización y racismo en Sudáfrica.



 Colonización y reparaciones

Yazeed Kamaldien: "Restorative Justice in Legislation".
En: Today, 2 de febrero de 2001.
external linkArtículo


Jennifer J. Llewellyn / Robert Howse:
Restorative Justice – A conceptual framework.
2001.
external linkArtículo

9

  La colonización se basó en la idea de que los africanos no eran seres humanos completos. De acuerdo con dicha idea, los africanos estaban desprovistos de razonamiento y por lo tanto no podían ser calificados como seres humanos. Sobre esta base, la colonización se asignó unilateralmente la tarea de civilizar  10  y cristianizar a los africanos.  11  Para conseguir estas metas, los colonizadores hacían guerras contra los africanos, incluyendo los pueblos indígenas de Sudáfrica. Siguiendo la base de la doctrina de la guerra justa, no puede justificarse ninguna de estas guerras coloniales. Hubo, por lo tanto, guerras injustas que resultaron en la conquista y subyugación de los pueblos indígenas de Sudáfrica conquistados. Estos perdieron tanto el derecho como la soberanía sobre sus tierras.

10

  Cuando comprendieron que la conquista era injusta, los pueblos indígenas conquistados iniciaron la resistencia para recuperar su territorio y la soberanía completa y sin obstáculos sobre él. Como respuesta, el conquistador aplicó una legislación opresiva, especialmente en las esferas política y económica, que se vio reforzada por la institución del racismo como modo de vida en Sudáfrica. El conquistador continuó repeliendo la resistencia de los pueblos indígenas conquistados.  12  Esto no hizo sino fortalecer otras formas del "derecho de conquista", como el Bantustán, la Ley sobre Zonas para Grupos y la creación de un Parlamento de tres cámaras de acuerdo con la constitución de 1983  13  que, irónicamente, resultó con el fin del último Parlamento blanco.  14 



 Racismo

 

11

  La definición aristotélica  15  del "hombre" como animal racional, conformó la base filosófica  16  para el racismo en Occidente.  17  Para poder ser calificado como ser humano, era necesario ser racional. El colonizador encontró en el colonizado una sorprendente similitud en ciertos rasgos fisiológicos. Al mismo tiempo, había diferencias físicas discernibles. Estas fueron utilizadas como razón para excluir al colonizado de la categoría de ser humano. Se declaró que los colonizados no eran, y nunca habían sido, seres humanos porque carecían de racionalidad. Ni la razón ni la racionalidad formaban parte de su naturaleza, aunque lucieran como seres humanos en apariencia. El sello del racismo, por lo tanto, es la afirmación de que otros animales de apariencia humana no son verdadera y completamente humanos.

12

  Esto preparó el camino para la colonización, subyugación, opresión y esclavización de los colonizados, que se extendieron durante siglos. Los colonizados padecieron una historia de humillación y deshumanización. Ni la desalinización ni la abolición de la esclavitud consiguieron borrar por completo los efectos deshumanizadores del racismo. En cambio, los descendientes de los colonizados continúan viviendo bajo el peso de la convicción de que la noción de "el hombre como animal racional" no se refería a los africanos. El actual resurgimiento del racismo subraya la necesidad de remediar la historia de humillación y deshumanización que continua resurgiendo tanto de forma abierta como de manera sutil.



 Soberanía desde el comienzo de los tiempos: la búsqueda de justicia histórica

»No puede enfatizarse lo suficiente que existió una soberanía y que hubo señores soberanos antes de que se acuñaran dichos términos.«

E.N. van Kleffens
(Nota 18)

13

  Puede resultar interesante reconocer, como nos lo recuerda van Kleffens, que: »La palabra 'soberano' como el poder supremo y más alto en cualquier orden legal pudo haber sido un producto de la edad feudal, pero la noción que representa se ha impuesto en la mente humana desde que los hombres comenzaron a establecer grupos políticos independientes; y eso ocurre desde el comienzo de los tiempos. No puede enfatizarse lo suficiente que existió una soberanía y que hubo señores soberanos antes de que se acuñaran dichos términos.«  18  Lo que señala van Kleffens es que debemos tener en cuenta tanto el teórico estado de soberanía como el concepto filosófico y su evolución histórica. Desde el punto de vista filosófico, hubo soberanía y soberanos antes de que se acuñaran esos términos. A pesar de la invención histórica de la palabra "estado", la soberanía es ejercida por el pueblo a perpetuidad.  19 



 La transición a la democracia en Sudáfrica

David A. Crocker:
"Retribution and Reconciliation".
En: The Report of the Institute for Philosophy and Public Policy 20.1 (2000).
external linkArtículo


Constitution of the Republic of South Africa 1996.
external linkConstitución









14

  En las "negociaciones" que condujeron a la nueva Sudáfrica, hubo dos paradigmas que desempeñaron un papel fundamental: los de descolonización y democratización.  20  El primero se refiere al restablecimiento del derecho al territorio y a la soberanía sobre él. Incluye la exigencia de la restitución. Requeriría que el conquistador renuncie al derecho sobre el territorio de Sudáfrica y a la soberanía sobre él. De este modo, la soberanía regresaría a sus legítimos herederos. La Sudáfrica de los conquistadores se disolvería y esto sentaría las bases para la sucesión de estado.  21  Entonces se producirían las consecuencias legales derivadas de la sucesión de estado  22  o de la doctrina Nyerere  23  – la doctrina del "borrón y cuenta nueva" (the clean slate doctrine). Por su naturaleza, entonces, el paradigma de descolonización es contrario e incoherente con las afirmaciones de los conquistadores relativas a la prescripción extintiva.

15

  Por el contrario, el paradigma de democratización está de acuerdo y coincide con las afirmaciones de los conquistadores relativas a la prescripción extintiva. Se desprende de la premisa que, dado el carácter evolutivo del constitucionalismo en Sudáfrica, la principal debilidad de la constitución de 1983 reside en la exclusión de los pueblos indígenas conquistados. Por lo tanto, la democracia se alcanzará a través de la inclusión de estos últimos en la nueva constitución. Así, el no-racismo seria el sello de la nueva exención constitucional. En su determinación de alcanzar la victoria sobre el apartheid, el paradigma de democratización perdió de vista el hecho de que la cuestión de la tierra era un tema fundamental  24  mucho, mucho antes de que se implantara el apartheid. A pesar de este descuido, la democratización triunfó y por lo tanto la cuestión del derecho y soberanía sobre el territorio no se convirtió en una parte fundamental de la agenda de "negociaciones".

16

  En tales circunstancias, fue relativamente sencillo para el conquistador decidirse a defender y consolidar todos los beneficios que se desprendían de la prescripción extintiva; con este fin, apoyó la abolición del principio de soberanía del parlamento. Esto resultó bastante extraño, ya que la soberanía del parlamento era uno de los principios constitucionales básicos en Sudáfrica desde que el conquistador detentaba en exclusividad el poder político. No es que el principio no se volvió inadecuado de repente; en cambio, el conquistador temía que la indisputable mayoría numérica del pueblo conquistado abusaría del principio. Para evitarlo, se considero que la mejor solución era la abolición. El temor del conquistador se basaba en la experiencia del abuso que él mismo había hecho del principio. Con referencia a esto, se observó pertinentemente que: "»Varios críticos modernos de la constitución de Sudáfrica han advertido de manera contundente que los padres fundadores de la Unión crearon una clase equivocada de constitución para esta clase de país, urgiendo que una mayor descentralización ... además de la incorporación en la constitución escrita de una declaración de derechos implementada por una judicatura más independiente capaz de enfrentarse a las dificultades, todo ello establecido sobre la base mucho más amplia del consentimiento popular, habría producido un documento más aceptable y duradero. La ausencia de resguardos de esta clase resultó en la atribución de supremacía a una legislatura que no es ni nunca ha sido verdaderamente representativa, y que desde entonces a mostrado una tendencia a emplear tal supremacía con singular falta de moderación.«  25 










»No existe una razón a priori por la cual el ubuntu no constituya la filosofía básica de la democracia constitucional en Sudáfrica.«

17

  En un esfuerzo por ganar el apoyo de la población con mayoría numérica en el país, el conquistador apeló al ubuntu  26  y lo empleó discretamente para eliminar las causas de su propio temor. Es importante comprender que la mayoría de la población de Sudáfrica continúa nutriéndose y educándose de acuerdo con los principios básicos de ubuntu, a pesar de la amnesia selectiva de un pequeño segmento de la elite indígena. Ubuntu, por ejemplo, fue incluido en la constitución interina para justificar la necesidad de una Comisión para la Reconciliación y la Verdad.  27  Pero fue excluido de la versión final. ¿Por qué? El Tribunal Constitucional volvió a invocar al ubuntu cuando emitió el juicio de que la pena capital es inconstitucional. Con todo respeto, la invocación de ubuntu en este caso fue obiter dictum, ya que podría haberse llegado a la misma conclusión sin necesidad de remitirse a él. Recordando por qué y cómo la pena de muerte afectó en el pasado a los pueblos conquistados, el conquistador, una vez mas, actuó guiado por el miedo al optar por la abolición de la sentencia de muerte. Aparte de estas tácticas transparentes, resulta curioso que en la Constitución final no se mencione al ubuntu. Si toda constitución es, en definitiva, la proyección en lenguaje legal de las convicciones morales y políticas de un pueblo, entonces la mera traducción de los paradigmas legales de Westminster y del Derecho Romano a las lenguas locales de los pueblos indígenas conquistados no resulta en la encarnación constitucional de sus convicciones morales y políticas. No existe una razón a priori por la cual el ubuntu no constituya la filosofía básica de la democracia constitucional en Sudáfrica.

18

  A pesar de su rechazo en el pasado, el conquistador ahora urgía que la Constitución fuera la ley fundamental del país. La esencia de la discusión era que la Constitución como ley básica y suprema del país estaría por encima del poder inalienable del parlamento para sancionar leyes. Las leyes promulgadas por el parlamento estarán, en principio, siempre sujetas a su conformidad y a la uniformidad con la Constitución. El parlamento, entonces se convertiría en el prisionero de la Constitución, cuyos principios  28  poseen el carácter de esencialidad  29  e inmutabilidad. ¿Cuál es, entonces, el significado de la soberanía popular en una democracia representativa parlamentaria?  30  Sin intentar responder a esta pregunta, resulta claro que para el conquistador la opción de la supremacía constitucional no constituía una simple cuestión de consideraciones jurídicas.

19

  El resultado acumulado de los argumentos y tácticas del conquistador es que el paradigma de la democratización triunfó. Su éxito fue, de hecho, la victoria de la prescripción extintiva. De ese modo, se constitucionalizó la injusticia de la conquista que no estaba gobernada ni por la ley, ni la moralidad, ni la humanidad. Dicha manera de legitimar la injusticia coloca a la Constitución definitiva en una posición precaria, debido a su incapacidad de responder a las exigencias de la justicia fundamental y natural debida a los pueblos autóctonos conquistados. Pero esta legimitidad de una injusticia conlleva en si misma la demanda de justicia. Por lo tanto, la restitución del derecho al territorio y el restablecimiento de la soberanía sobre él, no perecieron en el nacimiento de la nueva Constitución para Sudáfrica.



 Molato ga o bole: desafío a la prescripción extintiva

»La tesis que postula que la restitución de la soberanía no es ni relevante ni aplicable al África subsahariana es filosóficamente insostenible e históricamente vacía. Por lo tanto, se propone que el restablecimiento del derecho al territorio y la restitución de la soberanía sobre él constituyen el problema fundamental. Se trata de una exigencia de justicia histórica.«

20

  La paradoja de la democratización e independencia en Sudáfrica es que los acuerdos alcanzados por los representantes políticos de los pueblos conquistados son filosófica y materialmente incoherentes con la interpretación de justicia histórica que tiene el pueblo. Desde un punto de vista filosófico, los pueblos sostienen que Molato ga a bole, es decir, la prescripción extintiva, es insostenible en la interpretación sudafricana de la ley. Hasta cuando, y salvo que se restablezca el equilibrio a través de la restitución del derecho al territorio y de la soberanía sobre él, incluso la mejor de las Constituciones resultaría frágil debido a la carencia de credenciales otorgadas en casa.  31  Que »en general, la doctrina de restitución de la soberanía no es aplicable al África subsahariana« constituye una tesis insostenible.  32 

21

  La autoridad en la que se basa el erudito autor para esta tesis se encuentra impregnada de un inconfundible conocimiento superficial y somero de la historia africana. Sin embargo, a partir de dicho conocimiento llega a conclusiones generalizadas acerca de "gobernantes africanos" y "caciques africanos" sin especificar. También resulta evidente que dicha autoridad es partidaria de la visión insostenible de que Europa occidental tenía derecho a colonizar dado que, supuestamente, se trataba de una civilización superior.  33  La tesis de que la restitución de la soberanía no es aplicable al África subsahariana resulta filosóficamente insostenible e históricamente vacía. Por lo tanto, se propone que el restablecimiento del derecho al territorio y la restitución de la soberanía sobre él constituyen el problema fundamental. Se trata de una exigencia de justicia histórica.



 Retorno a una soberanía sin modificaciones ni obstáculos

»Un lugar es el espacio en el que se han pronunciado palabras importantes que han establecido una identidad, definido una vocación e imaginado un destino ... el anhelo de un lugar es la decisión de entrar en la historia con un pueblo identificable en una peregrinación identificable.«

Walter Brueggemann
(Nota 34)

22

  Para los pueblos autóctonos conquistados, la "democratización" y desracialización de la sociedad sudafricana suponen un éxito limitado porque excluyen el retorno a una soberanía sin modificaciones ni obstáculos, en proporción con el quantum y grado de conquista en las injustas guerras de colonización. El fenómeno de matyotyombe es un manifiesto recordatorio para los líderes políticos de que la agenda de liberación permanece incompleta. Se trata de un vocablo xhosa que designa condiciones de miseria que se refiere a una situación de extrema pobreza, suciedad y degradación moral. Describe condiciones impropias para la vida del hombre y degradantes para su dignidad.

23

  El problema de matyotyombe es que proliferan descuidadamente en todas direcciones. Penetran todas las áreas y se establecen libremente. Lo hacen incluso en tierras de nadie que, más tarde, resultan ser "propiedad privada" de otros. Estos últimos, entonces, definen a los moradores matyotyombe como ocupantes ilegales. Se asume que tanto la legalidad como la justicia del derecho a la "propiedad privada" del demandante son válidas. Pero esta suposición no es necesariamente válida desde el punto de vista de los llamados ocupantes ilegales. Entonces, la parte agraviada busca una solución en los juzgados que, invariablemente, emiten órdenes de desalojo. Estas promueven resistencia en lugar de obediencia por parte de los residentes.

24

  La razón de esta situación puede encontrarse en el término sotho equivalente a matyotyombe, es decir, baipei. Este describe a las gentes que se han establecido en un lugar determinado. La idea de fijarse en un lugar en el sentido de pertenecer a él sustenta el significado de moipei, que es el singular de baipei. Los baipei no se establecen en cualquier lugar como si estuvieran buscando un espacio: como un vacío sin historia. Los baipei afirman su derecho a un lugar y no a un espacio; y ese lugar es toda Sudáfrica porque se trata de un »espacio que posee un significado histórico, donde han ocurrido ciertas cosas que ahora se recuerdan y que proporcionan continuidad e identidad a través de las generaciones. Un lugar es el espacio en el que se han pronunciado palabras importantes que han establecido una identidad, definido una vocación e imaginado un destino... el anhelo de un lugar es la decisión de entrar en la historia con un pueblo identificable en una peregrinación identificable.«  34  La peregrinación hacia la restitución del derecho al territorio y el restablecimiento de la soberanía sin modificaciones ni obstáculos sobre él es el reclamo fundamental de los baipei.

25

  Por lo tanto, el fenómeno baipei es un llamado de atención al gobierno de Sudáfrica para que se deshaga de la carga del dominio ejercido a través del paradigma judicial del conquistador, especialmente con referencia a la eternidad e inmutabilidad putativas de los "derechos de propiedad". Con referencia particular a las poblaciones rurales como urbanas, tanto el gobierno como las cortes de Sudáfrica deben, como mínimo, reconocer y aceptar al igual que la Conferencia Episcopal de Brasil que: »El derecho de hacer uso de la tierra urbana para garantizar una vivienda adecuada es una de las condiciones principales para crear una vida que sea auténticamente humana. Por lo tanto, cuando se producen ocupaciones (o invasiones) de tierra, las sentencias legales sobre los títulos de propiedad deben contemplar el derecho de todos a una vivienda adecuada. Todas las demandas de propiedad privada deben relegarse a segundo lugar frente a esta necesidad básica ... Concluimos que el derecho natural a la vivienda tiene prioridad sobre la ley que gobierna la apropiación de tierra. El título legal sobre una propiedad no puede convertirse en un absoluto frente a la necesidad humana de aquellos que no tienen donde vivir.«  35 



 Conclusión: Hacia una Sudáfrica y Zimbabwe de la post-conquista

W.L. van der Merwe:
"'African Philosophy' and the Contextualisation of Philosophy in a Multicultural Society".
En: polylog 1 (2000).
Artículo

26

  Hemos mostrado que la conquista sin ley, moralidad ni humanidad es la base original para las demandas del conquistador de derecho a la tierra, mediante la apelación a la prescripción extintiva. Tal demanda es, desde el punto de vista del conquistado, insostenible. La descendencia del conquistador original no es, por lo tanto, la sucesora legal con derecho a la soberanía absoluta. La prescripción extintiva resulta inconsistente con la filosofía legal de los pueblos autóctonos conquistados. También resulta contraria a la justicia fundamental y natural. En consecuencia, la restitución del derecho al territorio y la restitución de una soberanía sin modificaciones ni obstáculos, con el mismo quantum y grado que la conquista, sigue siendo la demanda básica de justicia debida a los pueblos autóctonos conquistados. Esto incluye las exigencias de la restitución y reparación. Argumentar lo contrario es consentir la máxima cuestionable de ex injuria ius oritur. Tales son los rasgos fundamentales de una Sudáfrica de la post-conquista que está aun por nacer.

Mogobe B. Ramose
es profesor de filosofía en la Universidad de Sudáfrica, Pretoria.


27

  El conquistador, en virtud de la sucesión, debe renunciar al derecho sobre el territorio sudafricano y a la soberanía sobre él. Esto es inevitablemente necesario para poder disolver las categorías de conquistado y conquistador. Pero la disolución no producirá automáticamente igualdad de condiciones en términos materiales. Por esta razón, la restitución y el restablecimiento surgen como claras necesidades de justicia histórica. Si esto constituye una novedad en ley internacional, nada sugiere que el corpus de esta ley sea integral, exhaustivo ni definitivo. Deben tener entonces lugar las consecuencias ordinarias de una sucesión de estado, liberando a los conquistados de las cargas que ellos no crearon y con las que no se beneficiaron. Esto crearía un espacio para alcanzar una constitución post-conquista, redactada "en casa" para Sudáfrica y, en realidad, para el resto del África colonizada y esclavizada, que se basaría en la necesidad de remediar la injusticia del pasado. La justicia como equilibrio aparecería, sobre esta base, como una premisa aceptable para redactar la constitución. Si se elimina el elemento de responsabilidad, entonces la justicia como experiencia y concepto queda totalmente vacía de significado. Por lo tanto, »las reparaciones ... como estructura de la memoria y la crítica, pueden considerarse una necesidad para la credibilidad del historicismo eurocéntrico y una corrección a su visión mundial exclusionista ... que resultaría realmente absurdo o éticamente inadmisible al imponer un impuesto general a la población blanca de Sudáfrica?«  36 


Notas


 1   

A. Allot (1960): Essays in African Law. London: Butterworth, 13. 

 2   

K. M'Baye (1974): "The African Conception of Law". En: International Encyclopedia of Comparative Law 2, 138. 

 3   

J. Jahn (1961): Muntu. New York: Grove Press, 101. 

 4   

F.E. De Tejada (1979): "The future of Bantu law". En: ARSP Beiheft Neue Folge 11, 304. 

 5   

J. Jahn (1961): op. cit., 18-19. 

 6   

J.H. Driberg (1934): "The African conception of law". En: Journal of Comparative Legislation and International Law 16, 231. 

 7   

F.E. De Tejada (1979): op. cit., 523. 

 8   

K. M'Baye (1974): op. cit., 147. 

 9   

J. Jahn (1961): op.cit., 18-19. 

 10   

C. Schmitt (1996): "The land appropriation of a new world". En: Telos 109, 36-37. 

 11   

M.B. Ramose (1999): African philosophy through ubuntu. Harare: Mond Books Publishers, 19-20. 

 12   

Nuestro uso del término "pueblos indígenas conquistados" debe entenderse dentro de su contexto histórico. Tomando el año 1652 como el comienzo de la colonización, es razonable asumir que al menos diez meses luego de la llegada de los colonialistas nacían bebés como resultado del contacto sexual entre el colonizador y el colonizado. De acuerdo con la terminología de Sudáfrica, a los bebés nacidos de tales uniones se les sigue llamando "gente de color". Por otra parte, la población india se convirtió en parte de Sudáfrica a partir de 1860. La constitución de 1983 demuestra claramente que tales grupos de población nunca fueron completamente aceptados como sudafricanos por el colonizador. Por esta razón, queremos reconocer aquí el hecho de que, junto con los pueblos indígenas conquistados, estos grupos poblacionales sufrieron una opresión común bajo el mismo colonizador. Consecuentemente, se los incluye en nuestro uso del término pueblos indígenas conquistados aunque no pueda decirse, históricamente, que perdieran su derecho al territorio y la soberanía sobre él. 

 13   

H. Booysen / D. van Wyk (1974): Die '83 Grondwet. Johannesburg: Juta & Kie. 

 14   

F. van Zyl Slabbert (1985): The last white parliament. Johannesburg: Jonathan Ball Publishers. 

 15   

L. Hanke (1959): Aristotle and the American Indians. Chicago: Henry regnery, ix. 

 16   

H.M. Bracken (1979): "Philosophy and racism". En: Philosophia 8, 243-244. 

 17   

R.H. Popkin (1974): "The philosophical bases of modern racism". En: C. Walton / J.P. Anton (eds.): Philosophy and the civilizing arts. Athens: Ohio University Press, 128-129. 

 18   

E.N. van Kleffens (1953): "Sovereignty and International Law". En: Recueil de Cours 82.1, 11-12. 

 19   

Janna Thompson (1990): "Land rights and Aboriginal sovereignty". En: Australian Journal of Philosophy 68.3, 316. 

 20   

J.M. Rantete (1998): The African National Congress and the negotiated settlement in South Africa. Pretoria: J.L. van Schaik, xv-xix. 

 21   

J.L. Brierly (1963): The Law of nations. Oxford: Clarendon Press, 144. Ver también Krystyna Marek (1968): Identity and continuity of states in Public International Law, Genève: Libr. Droz, 5-6. 

 22   

D.P. O'Connel (1967): State succession in municipal and International Law. Cambridge: Cambridge University Press, 4. Ver también G. von Glahn (1986): Law among nations. New York: Macmillan Publishing Company. 

 23   

Y. Makonnen (1983): "International Law and the new states of Africa". En: UNESCO (ed.): Regional participation programme for Africa. Addis Abeba, 133. 

 24   

L.J. Sebidi (1986): "The dynamics of the Black struggle and its implications for Black theology". En: I.J. Mosala / B. Tlhagale (eds.): The Unquestionable Right to be Free. Johannesburg: Skotaville Publishers, 26. 

 25   

T.R.H. Davenport (1960): "Civil Rights in South Africa 1910-1960". En: Acta Juridica, 13. 

 26   

M.B. Ramose (1999): op. cit. 

 27   

Promulgación de la Ley No. 34 de Reconciliación y Unión Nacional, 1995. 

 28   

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Kesavananda vs. State of Kerala case (A.I.R 1973 S.C. 1461). Para una discusión mas amplia de este caso, ver D.G. Morgan (1981): "The Indian 'essential features' case". En: The International and Comparative Law Quarterly 30, 307-337. 

 30   

C. Schmitt (1988): The crisis of parliamentary democracy. Cambridge/Mass.: MIT Press. 

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Alison van Horn (1994): "Redefining 'property': the Constitutional Battle over Land Redistribution in Zimbabwe". En: Journal of African Law 38.2, 160. 

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D.J. Devine (1979): "The Status of Rhodesia in International Law". En: Acta Juridica, 403. 

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C.H. Alexandrowicz (1969): "New and Original States. The Issue of Reversion to Sovereignty". En: International Affairs 45.3, 471-473. 

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W. Brueggemann (1977): The Land. Place as Gift, Promise and Challenge in Biblical Faith. Philadelphia: Fortress Press, 5. 

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R.H. May (1991): The Poor of the Land. New York: Orbis Books – Maryknoll, 122. 

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W. Soyinka (1999): The Burden of Memory, The Muse of Forgiveness. New York: Oxford University Press, 25 and 39. 



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