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English
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Violence is a complex and ambiguous construct, centering on ambiguities in the use of force and coercion between people, issues of legitimacy, and differences of viewpoint between performers, victims, and witnesses (»the triangle of violence«). These various complexities are illustrated by the case of Arjuna and Krishna in the Mahabharata, suicide as exemplified by cases among the Duna of Papua New Guinea and by the death of the British weapons scientist Dr. David Kelly, questions of revenge, suicide bombers, and cruelties in academia exemplified in Ha Jins novel The Crazed. Violence is further linked to the notion of a »violent imaginary« and attitudes to terror and terrorism. Finally we make a connection between ideas about terrorists and ideas about witches and sorcerers as »enemies of the people«. 1 |
1. Introducción |
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Pamela J. Stewart / Andrew Strathern: Violence: Theory and Ethnography. London – New York: Continuum, 2002. ![]() The Continuum International Publishing Group: Pedido por internet: |
1 | La evaluación de las acciones humanas juega un rol importante en los procesos de la vida social en todo lugar. Algunos conceptos, que son regularmente utilizados en dichas evaluaciones, resultan por sí mismos extremadamente difíciles y ambiguos. Uno de dichos conceptos es el de violencia. En este ensayo utilizamos las investigaciones precedentes de David Riches en torno a las ambigüedades en la idea de violencia (Riches 1986), y nuestro propio desarrollo de dicho modelo como un proceso (Stewart/Strathern 2002), con el fin de iluminar aún más el problema de la violencia en general. Desde cierto punto de vista, este problema puede ser observado como un problema de definición: ¿qué actos son los que vamos a llamar violentos? Desde otro punto de vista el problema es ético: ¿cuál es el lugar de la violencia dentro de la vida social? Claramente los dos puntos de vista están relacionados, ya que lo que decidamos incluir dentro de la idea de violencia como un constructo, afectará cómo una acción violenta es evaluada. | ||
2. La violencia como un constructo |
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Como explicamos anteriormente en nuestro libro Violence, las definiciones de violencia son subjetivas y emotivas (2002, 3). »La violencia«, escribimos, »agudiza las diferencias entre las percepciones de la gente acerca de lo que es correcto y apropiado dentro de diferentes contextos de conflicto«(ibid.). Este punto puede ser válido dentro de un contexto dado, o, más radicalmente, entre diferentes sociedades vistas en términos interculturales. La violencia también »puede ser vista como destructora del orden o como creadora de éste«, dependiendo de la posición de cada uno y del contexto inmediato (ibid., 2). |
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| 3 | La violencia no es simplemente el ejercicio de fuerza física para lograr algo. Por un lado, es el uso de fuerza, o más generalmente, el uso de poder, de una manera tal que persigue dañar a otros en búsqueda de los fines propios. Estereotípicamente la violencia ejercida es física y causa lesiones o la muerte, incluso potencialmente al ejecutante del acto violento. 2 Mas puede haber, sin duda, violencia de un tipo más sutil o menos visible, ejecutada mediante palabras o mediante brujería y hechicería. 3 Los dos tipos de violencia frecuentemente se apoyan mutuamente. Por ejemplo, tener sospechas de una violencia oculta origina arranques súbitos de violencia física. | |||
2.1 Ambigüedad |
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»The performance of violence is inherently liable to be contested on the question of legitimacy.« David Riches (1986, 11) |
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En cualquiera de los dos casos emerge la pregunta por la ambigüedad. Aquí evocamos la propuesta de Riches que afirma que »realizar actos violentos inherentemente conlleva a que sean disputados en el terreno de la legitimidad«(1986, 11). Así, un elemento adicional es añadido a la definición de violencia. El daño hecho a otros es lo que provoca que se argumente sobre su legitimad. Las sociedades humanas dependen tanto de controles del comportamiento como de la difusión de valores positivos entre las personas. Los controles del comportamiento pueden involucrar el uso de la fuerza o técnicas coercitivas, tales como el castigo físico o el comedimiento mediante la encarcelación. En particular, la conducta violenta puede ser controlada por estos medios, por lo que vale la pregunta: ¿qué es lo que distingue al control del comportamiento violento? Claramente es la denotación de las acciones lo que logra la distinción. Aquí surge la problemática sobre qué es percibido como »justicia«. |
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| 5 | Más adelante en este ensayo analizaremos la pregunta por la relación entre »venganza« y »justicia«, argumentando que dichos conceptos son mucho más cercanos que lo que comúnmente se cree. Aquí también la ambigüedad está relacionada con la pregunta por la legitimad. ¿Bajo qué circunstancias la venganza es vista como una acción social legítima o ilegítima? A su vez, la legitimad está sujeta a grados, por lo que no siempre presenta una misma tesitura. | |||
2.2 El triángulo de la violencia |
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| 6 | Riches introdujo otra consideración, que es su modelo de violencia como un proceso. Llamó a esto el »triángulo de la violencia«, consistente en ejecutante, víctima y testigo. Es muy probable que cada una de estas tres categorías de personas involucradas tenga su propia perspectiva sobre la pregunta por la legitimidad. El ejecutante puede ver la acción como legítima, o al menos justificada; la víctima tiene mucha menos chance de verlo así; y el testigo evaluará las acciones de acuerdo a su relación ya sea con el ejecutante o con la víctima (o ambos) y conforme a sus propios estándares sociales, código moral, o intereses personales. El mérito del triángulo de Riches yace en buena parte en ayudarnos a manejar la cuestión por la ambigüedad, al subrayar el hecho que la ambigüedad en la evaluación surge de las percepciones contrarias entre las personas, y que estas percepciones resultan de la diferente relación que guardan con las acciones. | |||
| 7 | Tras esta discusión, también está claro que la pregunta por qué, lo que vamos a nombrar como violento no puede ser respondida por una mera descripción física. Un acto de fuerza es visto o no como violento dependiendo de las reacciones de la gente hacia éste. Jaloneos entre niños pueden ser vistos como un juego infantil o también pueden ser definidos como actos intimidatorios y violentos. La pregunta por la legitimidad necesita tanto de la discusión sobre la definición de violencia como de la discusión por su evaluación. De hecho, la evaluación determina la definición. | |||
2.3 Complejidades en el modelo |
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Bruce Steele: »Anthropologists explore meanings, contexts of violence«. En: University Times (University of Pittsburgh) 35.15 (April 3, 2003). |
8 | Utilizando el triángulo de Riches como marco conceptual para la discusión de casos particulares, encontramos que dos complejidades deben ser consideradas. Primero, cuando hay una mutua realización de violencia y cada lado involucrado es ejecutante y víctima, está claro que cada lado verá sus actos como legítimos en ese contexto, y los testigos variarán en sus opiniones dependiendo del lado en el que se encuentren. Esto nos da el escenario básico para los actos de venganza que son tan recurrentes en los conflictos humanos. En este caso es la »condición« de víctima la que lleva a alguien a volverse ejecutante, y cada acto violento genera a su vez un nuevo acto violento por parte de la víctima como respuesta a la injuria recibida, con una lógica que puede ser impermeable para los testigos externos. O puede ser que los testigos externos la fomenten. | ||
| 9 | Aquí yace la segunda complejidad. La categoría de testigo puede ser muy compleja y puede incluir gente con evaluaciones conflictivas. En el mundo geopolítico actual, donde los conflictos en un lugar dado, como los del Medio Oriente, pueden repercutir a lo largo del mundo, esto es particularmente cierto. La idea del terrorismo y sus efectos dentro de una escala global, son un ejemplo del extremo desarrollo que constituye la expansión del concepto triángulo de Riches aplicado al mundo en su totalidad. Consideramos este punto más adelante. | |||
2.4 Capacidades existenciales |
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En términos fenomenológicos y existenciales también hemos comentado sobre otra parte de la discusión de Riches, donde propone que la violencia tiene capacidades inherentes como »recurso social y cultural«(1986, 11) merced a cuatro características. Ya hemos citado la primera característica: que su ejecución »es inherentemente propensa a ser cuestionada«(ibid.). Esta característica, sin embargo, es diferente de las otras tres, debido a que realmente depende de las evaluaciones. Las otras tres que menciona Riches son, que »es improbable que la violencia sea confundida como tal«; que »es altamente visible a los sentidos«; y que realizarla »con un grado moderado de efectividad«no requiere necesariamente de un gran conocimiento, de hecho en muchos casos las herramientas principales son simplemente »los recursos físicos y la fortaleza del cuerpo humano«(ibid.). |
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Reconocemos el valor de estas observaciones, pero no como generalizaciones absolutas. Como subrayamos, »la gente puede que no coincida en absoluto acerca de la ›definición‹ de un acto violento«(2002, 8). En otras palabras, mientras que un acto de fuerza física »es improbable que sea malinterpretado«, su denotación como acto violento o de otro tipo puede ser debatida. Lo que es o no es denotado como »terrorismo« depende del mismo punto. Más aún, algunos casos de violencia imputada, tal como la brujería, no son transparentemente visibles a los sentidos, pero pueden requerir un diagnóstico especial o ser vistos por otras personas como enteramente imaginarios. Todo lo que es visible, entonces, es la realidad que alguien ha padecido una desventura y que otro es acusado de haberla causado. |
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| 12 | La cuarta propiedad que Riches cita es, sin embargo, muy sugestiva. Explica porqué una amenaza de violencia fácilmente atraviesa jerarquías sociales y sistemas de control, porqué la idea de venganza es tan poderosa, y porqué dicha amenaza es tan prominente en los debates sobre terrorismo. Los bombarderos suicida claramente ilustran este punto, y mucho de la »guerra contra el terror« está basado en miedos que resultan de un sentimiento global de vulnerabilidad, ligado con las propiedades existenciales del esquema de Riches. Mientras que hemos modificado aquí la importancia de estas características en nuestros comentarios, reconocemos que hay un fuerte componente existencial y experimental en la idea de que la violencia es algo que captura nuestra atención y produce espasmo o temor, porque demuestra la vulnerabilidad del cuerpo humano (u otros cuerpos) respecto al daño. | |||
2.5 Violencia, guerra, venganza |
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Raymond C. Kelly: Warless Societies and the Origin of War. Ann Arbor: University of Michigan Press, 2000. ![]() University of Michigan Press: Pedido por internet: |
13 | En las secciones siguientes analizaremos las preguntas por el suicidio, la venganza, y el terror en mayor detalle. Antes de hacerlo, mencionamos brevemente que la violencia está separada de la guerra debido a que, quienes van a la guerra tienden a definirla como el uso justificado o legítimo de la fuerza, ya sea como ataque o defensa propia, en respuesta a, o con miras a prevenir hostilidades del otro bando. En otras palabras, los que declaran la guerra la definen en términos que le dan legitimidad, sin importar que algunos testigos afirmen que es injustificada o que su uso de la fuerza es excesivo o desmedidamente cruel y violento. La legitimidad, disputada o no, está pues en el centro de nuestros debates acerca de la guerra y la violencia. | ||
| 14 | Raymond C. Kelly (2000, 41-73), ha examinado en detalle las hipótesis acerca del origen de la guerra, señalando que en términos de sus definiciones la guerra y la violencia no son exactamente lo mismo. Kelly subraya que los actos violentos son frecuentemente, sino es que universalmente, encontrados en el devenir histórico de la humanidad. Pero la guerra, en el sentido que se la define como una acción colectiva que emerge de un sentido político de legitimidad, se desarrolló sólo con cierto tipo de organización social. | |||
| 15 | El argumento de Kelly es relevante para nuestras propias consideraciones sobre la venganza, porque esencialmente argumenta que la guerra se originó como ataques planeados sobre otros grupos llevados a cabo como actos de venganza, tras el desarrollo de grupos colectivos basados en el parentesco y la descendencia cuyos miembros reconocieron una corresponsabilidad en sus acciones, incluyendo acciones violentas. La guerra, por lo tanto, incorpora actos reconocidos como violentos, pero sus propulsores afirman una legitimidad de sus acciones en términos de los imperativos y objetivos del grupo. | |||
2.6 Arjuna y Krishna |
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![]() (detalle) |
16 | Otro ejemplo, que es un buen caso para examinar los temas de la legitimidad y la violencia es el Mahabharata (frecuentemente tildado como »la gran historia de la India«). Este relato épico tan conocido, escrito entre el 300 a.C. y el 300 d.C., narra la historia de una gran guerra entre dos lados de una gran familia real, cuyos miembros rastrean su ascendencia en un mismo ancestro, Bharata. Los dos lados en esta guerra son los pandavas y los kauravas. La narración está repleta de episodios de búsqueda de venganza, engaño, soborno, y asesinatos entre ambos lados; y eventualmente los pandavas son exiliados del reino por doce años, tras los cuales la gran guerra entre estos enemigos comienza. | ||
| 17 | Antes de la batalla acontecen varios presagios, incluyendo la llegada de miles de palomas mensajeras que se reúnen en el sitio de batalla. Aunque ambos lados acuerdan conducirse por una serie de reglas durante la batalla, por ejemplo, no pelear durante la noche y no atacar a las personas desarmadas, todas las reglas eventualmente se rompen conforme transcurre la batalla. | |||
| 18 | Uno de los principales guerreros pandavas es Arjuna. Él es un especialista en el manejo de las armas, especialmente el arco, y ha recibido entrenamiento especial en técnicas de guerra. Pero en el campo de batalla, después que las tropas se han agrupado y justo antes que comience la matanza, Arjuna se cuestiona la legitimidad de sus acciones venideras y se pregunta a sí mismo: »¿Cómo puede surgir algún bien del asesinato de mis propios parientes? ¿Qué importancia tiene la victoria si todos nuestros amigos y seres amados son asesinados? … Seremos vencidos por el pecado si matamos a tales agresores. Nuestro deber es perdonarlos. Incluso si se han alejado del dharma [traducido como deber social, rectitud moral, orden universal] por codicia, nosotros no debemos olvidar al dharma de la misma manera.« Así, abrumado por la aflicción y la indecisión, Arjuna duda de la rectitud de sus acciones inminentes y no sabe qué hacer. | |||
| 19 | En este punto la deidad Krishna aparece e instruye a Arjuna en el significado de la acción firme y decisiva en términos del propio yo, como individuo, dentro de un código de conducta determinado moral o cosmológicamente. Esta conversación campal entre Arjuna y Krishna es la sección del Mahabharata que es conocida como el Bhagavad Gita (traducida como la Canción de Dios). Los dieciocho capítulos del Gita representan un libro sagrado para los hindúes. Ha sido interpretado de muchas maneras, pero la interpretación más común es aquélla que afirma que el diálogo es entre dos seres o voces interiores: el ser dubitante de Arjuna, y Krishna (su ser trascendental). El pensamiento cosmológico presentado en el Gita define a las acciones como »correctas« o »incorrectas« en términos de los códigos doctrinales expresados en las enseñanzas de los Vedas y los Upanishads. | |||
| 20 | Krishna explica a Arjuna que las acciones que son realizadas bajo la guía del ser supremo no pueden producir ora una reacción buena, ora una reacción mala. Krishna provee el ejemplo de un hombre que mata a otro en la guerra, diciendo que no es culpable de asesinato, pero que si hace lo mismo motivado por su libre albedrío, entonces es sujeto a ser castigado. Krishna le dice a Arjuna que la batalla debe realizarse para reestablecer el dharma y mantenerlo fuerte. Al final del diálogo entre ellos, Arjuna sostiene que el deseo de Krishna debe ser cumplido y comienza la batalla. | |||
| 21 | Arjuna confiere así legitimidad a la guerra, incluyendo el matar a sus propios parientes, en el nombre de una causa mayor, cuyos principios remueven la responsabilidad individual en el nombre de un orden trascendental cosmológico de las cosas. En la historia contemporánea mundial y europea, las guerras libradas »en el nombre de« una deidad o una causa cósmica también son calificadas en términos positivos por los combatientes. | |||
3. Suicidio |
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Michael Cholbi: »Suicide«. En: Stanford Encyclopedia of Philosophy. »Suicidio«. En: Wikipedia. La Enciclopedia Libre. Matthew Pianalto: Suicide and Philosophy. |
22 | ¿Qué es el suicidio? ¿Un acto legítimo, uno que daña a otros, y/o un acto violento? Como todas las preguntas de este tipo, una respuesta universal no puede ser encontrada debido a la variabilidad intercultural. En Holanda la eutanasia ha sido legalizada en los contextos médicos donde una persona he hecho la determinación individual, en consulta con expertos médicos, que la calidad de su vida es tan pobre (por ejemplo, vivir con extremo dolor) que preferiría no seguir viviendo. En esta instancia es el Estado el que da legitimidad a la terminación de una vida. Otros países no apoyan a la eutanasia argumentando que es una forma de asesinato asistido o suicidio (considerado como una acción incorrecta). | ||
| 23 | El suicidio de las viudas en partes de la India, y para tomar un ejemplo menos conocido, el estrangulamiento de las viudas en la población Seng Seng de Papua Nueva Guinea (Goodale 1995, 175-177) era un acto considerado como una obligación moral, y también podría hacerse cumplir bajo fundamentos religiosos. Aunque una viuda Seng Seng literalmente no se asesinaba ella misma, se esperaba que accediera a morir en manos de su hermano. Si un acto es normativamente ordenado y trae honor más que vergüenza o deshonra, ¿en cuál categoría se le incluye? ¿Es un acto violento cuando no hay una disputa por la legitimidad, al menos dentro su medio cultural? | |||
| 24 | Aquí tenemos que pensar en la versión extendida del triángulo de Riches. En primer lugar tenemos que preguntarnos si la persona que se suicida es la única implicada como »ejecutante«. La influencia de otros que actúan para coercer o colaborar en la realización del suicidio puede ser considerada como un factor involucrado. Hemos utilizado previamente el concepto de »cadenas de influencia« para analizar preguntas de este tipo (2000a). En segundo lugar, si expandimos el rol de los testigos en el espacio y el tiempo, está claro que un observador lejano puede ver el acto como violento o ilegítimo, incluso si los observadores cercanos no lo hacen (véase Abbink 2000, 78, y 2001, 136-137); y los observadores cercanos también pueden ser influenciados, por ejemplo por el gobierno o autoridades reformistas religiosas, para alterar su perspectiva de ciertos actos y reclasificarlos como »violentos« o »ilegítimos« cuando previamente eran valorizados normativamente. En tales circunstancias de cambio histórico la evaluación del suicidio puede volverse disputada y ambivalente. | |||
| 25 | Mandatos legales y religiosos en la historia de la sociedad europea han dado al suicidio una connotación negativa, como medio, presumiblemente, de desaprobarlo al mostrarlo como un acto »antisocial«. Así, los parientes de una persona que se suicida pueden verse impedidos de reclamar un seguro de vida cuyos acreedores son ellos. Tradicionalmente, en algunas partes del mundo, los entierros cristianos en tierra »consagrada« eran negados a los suicidas, debido a que eran felo de se, habían cometido un crimen contra ellos mismos. La asunción aquí era que sólo el dios cristiano tenía el derecho de dar y quitar la vida. En el nivel conductual y emotivo, sin embargo, las cosas puede que no sean tan transparentes. Siempre hay interés en saber lo que causó que una persona se suicidara, y estas causas pueden incluir el otorgar una culpa colateral sobre los deudos o socios del suicida. Proverbialmente, el veredicto legal sobre el suicida es que »el suicidio aconteció cuando el balance de la mente estaba perturbado«, lo que implica que algo causó la perturbación, pero también deja la investigación en el punto de determinar cuál era dicho estado mental. | |||
3.1 Cadenas de influencia e intención |
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| Las personas que transmitieron el sentimiento de vergüenza son así puestas en la posición de los ejecutantes de violencia, y la persona que comete el suicidio es vista, al menos en parte, como víctima. | 26 | La pregunta por las causas y las responsabilidades no es, sin embargo, abandonada justo en este punto por algunos códigos culturales éticos y legales. En éstos el suicidio es un acto que puede tener múltiples consecuencias, originados en las averiguaciones sobre las cadenas de influencia que fueron responsables de inducirlo. Aquí se subraya la pregunta por las influencias del suicida. ¿Qué pretendía el suicida? Típicamente, el contexto de un suicidio es uno donde la vergüenza o la deshonra está involucrada, y la vergüenza es una poderosa emoción forjada culturalmente en muchas sociedades, incluyendo la de Papua Nueva Guinea (Stewart/Strathern 2002, 132, con referencias dadas ahí). Pero junto a la deshonra o la vergüenza, frecuentemente va el elemento de protesta. Y donde el suicidio es visto como una protesta, otros elementos de responsabilidad juegan un rol. La persona que comete el suicidio puede ser vista como señalando con el dedo la injusticia de quienes ejercieron una deshonra excesiva sobre ellos o incomprensiblemente se negaron a aliviar sus dilemas. | ||
| 27 | La vergüenza es una sanción poderosa, especialmente en las comunidades pequeñas tales como la de Papua Nueva Guinea, pero puede ser usada o abusada como una forma de poder sobre otros. Así, una persona puede experimentar »vergüenza« porque ha hecho cosas »incorrectas«, pero si otra persona hace que »la deshonra caiga sobre ellos« mediante acusaciones o respuestas que son muy crudas, entonces es el turno de culpar a aquél que realiza tales acciones. Frecuentemente, entonces, cuando alguien se suicida por vergüenza, sus deudos pueden buscar a aquéllos que le transmitieron en primer lugar dicha vergüenza. Evaluando el evento, si la gente cree que las personas que le transmitieron el sentimiento de vergüenza actuaron desmesuradamente, entonces es a ellos a quienes hay que culpar por la muerte del suicida, y se les puede exigir como compensación algunos objetos de riqueza (puercos, conchas valiosas, moneda introducida por el Estado). Las personas que transmitieron el sentimiento de vergüenza son así puestas en la posición de los ejecutantes de violencia, y la persona que comete el suicidio es vista, al menos en parte, como víctima, influenciando así los juicios de los testigos. La pregunta sobre »¿quién los llevó a ello?« puede así tener consecuencias legales en sociedades de este tipo. | |||
3.2 Suicidio y venganza |
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| 28 | Relacionamos más profundamente estos patrones en el escenario general de la venganza (2002, 132-136), citando a otros etnógrafos de Nueva Guinea (por ejemplo, Dorothy Counts 1980, 1984, y en particular Christopher Healey 1979, quien parece haber sido uno de los primeros expositores en analizar el suicidio en Nueva Guinea como una acción ejercida para generar resultados particulares subsecuentes). En un ejemplo un tanto diferente, citamos el caso del orador y político Cicerón en la antigua Roma, quien, tras ser traicionado por Octavio, pensó en ir a la casa de Octavio y suicidarse en el altar de los dioses de aquél para traer una venganza sobrenatural sobre Octavio (2002, 133). Aquí la idea era que los dioses domésticos, Lares y Penates, serían ofendidos por la profanación de su altar mediante el suicidio de Octavio y el derramamiento de su sangre, pero dirigirían su ira no contra Cicerón, sino contra Octavio. El acto habría sido así un acto de venganza envolviendo a Lares y Penates como testigos ofendidos y agentes de venganza, contra el hombre cuyo hogar de otra forma se esperaría protegieran. El suicidio como una protesta a los espíritus, apelando a su piedad, preocupación, o poderes retributivos, es una idea que resonaría bien con la ideología de los pobladores de Papua Nueva Guinea. | |||
3.3 Casos reales del área Duna, Papua Nueva Guinea |
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| Un vocabulario excesivamente acerbo puede ser visto como una forma de violencia psicológica, ya que induce una vergüenza excesiva y puede ocasionar el suicidio como forma de protesta. Las palabras son poderosas y pueden matar, y las muertes deben ser indemnizadas. | 29 | Fuimos conducidos a este tópico por nuestras observaciones en las regiones montañosas de la provincia sur de Papua Nueva Guinea. Dos casos ocurrieron en el Valle Aluni, donde trabajábamos en 1999. En un caso, una joven mujer se decoró a sí misma cuidadosamente y se colgó de un árbol cerca de la casa de un joven hombre duna con el que tenía una relación y quería casarse. Este hombre, como se mostró posteriormente, ya tenía una esposa y sus padres habían rechazado a la muchacha. En particular, el padre dirigió acerbas palabras contra la chica, y ella estaba avergonzada y desilusionada con el fin de la relación. Su suicidio fue claramente visto como un acto de protesta contra la familia de su amante, aunque algunas personas sugirieron que su mente también había sido alterada por las acciones de brujas locales que querían consumir la fuerza vital de su cuerpo (tini) tras su muerte. El padre del joven fue llevado a juicio y se le ordenó pagar una compensación a los deudos de la muchacha. Esto sería visto como la manera de la chica de ejercer un acto de venganza. | ||
| 30 | El segundo caso (2002, 134-135) también se trataba de promiscuidad sexual. Un muchacho duna fue acusado de interferir en el desarrollo sexual de una muchacha duna de la jurisdicción local. La joven era considerada por la comunidad como demasiado joven para la actividad sexual. Los concejales y líderes de la jurisdicción decidieron que el hombre tendría que pagar una gran suma en compensación, de la cual sólo podía juntar la mitad de la cantidad solicitada. Los líderes sugirieron a la familia que aceptara dicha suma y finiquitaran así el asunto, pero un tío (hermano del padre) de la muchacha exigió al muchacho que pagara la otra mitad. Aquella noche el muchacho desapareció y fue encontrado muerto a la mañana siguiente. Se había colgado de un árbol. Se culpó al tío de la muerte del muchacho y una fuerte demanda por compensación fue impuesta sobre la familia de la muchacha. Aquí el mensaje era el mismo que el del primer caso. Un vocabulario excesivamente acerbo puede ser visto como una forma de violencia psicológica, ya que induce una vergüenza excesiva y puede ocasionar el suicidio como forma de protesta. Las palabras son poderosas y pueden matar, y las muertes deben ser indemnizadas. | |||
3.4 El caso del Dr. David Kelly |
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»David Kelly«. En: Wikipedia – the Free Encyclopedia. »David Kelly. Special Report«. En: Guardian Unlimited. The Hutton Inquiry: Investigation into the Circumstances Surrounding the Death of Dr David Kelly. Iraq's Weapons of Mass Destruction: The Assessment of the British Government. |
31 | Mientras que aspectos de estos casos duna puede ser vistos como peculiaridades de las sociedades de las regiones montañosas de Papua Nueva Guinea, otros aspectos son más generalizables. Paralelos a los casos de Nueva Guinea son encontrados en el caso del Dr. David Kelly, un científico militar con gran antigüedad en la Secretaría de Defensa de la Gran Bretaña. La muerte de David Kelly acaeció en julio de 2003, aparentemente por suicidio, tras haberse revelado que él era la fuente secreta usada por el reportero de la BBC (British Broadcasting Corporation) Andrew Gilligan. Gilligan había sugerido que la imagen que ofrecía el gobierno británico de la amenaza del programa armamentista de Saddam Hussein en Irak había sido exagerada, quizá como un medio de persuadir al parlamento británico y al público que la guerra contra Irak era legítima y necesaria. Una afirmación clave que fue postulada por las fuentes de inteligencia británicas era la noción, subrayada frecuentemente por el gobierno británico, que afirmaba que Saddam Hussein podría utilizar »armas de destrucción masiva« en menos de 45 minutos. David Kelly, quien había sido uno de los principales oficiales británicos envueltos en las inspecciones coordinadas por las Naciones Unidas antes que éstas fueron detenidas, tenía la opinión que la imagen ofrecida por el gobierno británico era exagerada, y parece haber comunicado esta opinión a Andrew Gilligan. La presentación que ofreció Gilligan de esta perspectiva era que el gobierno había »endiosado« (»sexed up«) el dossier sobre Irak para sus propios motivos propagandísticos, y que Alastair Campbel, Jefe de Prensa del Primer Ministro Tony Blair, había sido clave en este proceso. | ||
| 32 | Gilligan rehusó en un principio revelar su fuente, y lo hizo sólo cuando David Kelly fue encontrado muerto, con las muñecas acuchilladas, en su lugar preferido por el que solía caminar cerca de su casa. La muerte de Kelly ocurrió tras haberse sugerido que la Secretaría de Defensa se había coludido con otros reporteros para revelar que Kelly era la probable fuente de Gilligan. David Kelly padeció un severo manejo del comité parlamentario seleccionado por el gobierno para investigar el asunto. De acuerdo al testimonio de su esposa, David Kelly era una persona tímida que evadía la publicidad, estaba fuertemente perturbado por la forma en que había sido tratado, y sintió que su Departamento, encabezado por el Secretario de Defensa Geoff Hoon, lo había traicionado. Su muerte, vista como un suicidio, podría ser por tanto interpretada como un acto de protesta. Igualmente, tanto elementos de vergüenza como de humillación estaban involucrados, ya que David Kelly no tenía autoridad oficial para hablar a los periodistas acerca de problemas concernientes a la información brindada por el servicio de inteligencia. Pero otra interpretación de sus actos podría sugerir que sus preocupaciones morales rebasaron los tecnicismos de su posición oficial, y que sentía que la retribución ejercida sobre él era excesiva. Si es así, los elementos de sentimiento e intención envueltos en este caso son cercanamente paralelos a aquéllos que tomamos de nuestra etnografía del pueblo duna. | |||
| 33 | Lo que también es particularmente interesante aquí es que la muerte de Kelly ha conllevado muy serias implicaciones para el gobierno británico. Si los suicidios duna son vistos como producto de respuestas violentas y excesivas a »actos incorrectos«, esto puede ocasionar que se inviertan los roles y se exija una fuerte compensación económica sobre los acusadores. Análogamente, en este caso el suicidio aparente de Kelly puede ser visto como un golpe contra el Secretario que sintió le traicionó. La muerte inmediatamente forzó al gobierno a autorizar una investigación independiente, dirigida por Lord Hutton (ex Ministro de la Suprema Corte de Justicia de Irlanda) para examinar las circunstancias que la rodeaban. Lord Hutton anunció que llevaría la investigación como creyera conveniente y procedió a interrogar a todas las partes involucradas. Como resultado, aspectos de la política de guerra del gobierno así como los niveles de validez de su información de inteligencia inevitablemente salieron a la luz. Los niveles de aprobación del Primer Ministro Tony Blair cayeron y los periódicos reportaron que el público ya no depositaba su confianza en él. Esto era en parte gracias a que durante la investigación de Lord Hutton no se habían encontrado armas de destrucción masiva en Irak. | |||
| 34 | Finalmente, cuando John Scarlett, el oficial de inteligencia envuelto en la preparación del dossier sobre Irak fue llamado a testificar, defendió la validez de la aseveración de los 45 minutos, pero añadió que se refería a armas de guerra menos poderosas, no de largo alcance. Esto era un cambio muy importante, completamente alterando el significado de la aseveración original. Como esto había sido presentado por el gobierno, pareció haber sido diseñado para hacer sentir al público británico que eran vulnerables a un ataque sorpresa sobre su territorio, haciendo así atractivo el caso por vender la guerra como »defensa propia«. | |||
| 35 | Por su presunto suicidio, David Kelly acrecentó enormemente su influencia, la cual quizá él sentía que había sido profundamente deteriorada por los eventos políticos que lo circundaban. La investigación – como una reunión duna – proveyó una oportunidad para que un mayor número de hechos y opiniones emergieran y se inscribieran en la historia política británica, a la manera como las compensaciones duna lo hacen en la conciencia política de dicho pueblo. David Kelly puede haberse acuchillado las muñecas, ¿pero de quién fue la violencia que lo suscitó a hacerlo? Su muerte causó que el público se interesara por las cadenas de influencia involucradas y buscó distribuir culpas. La Investigación Hutton, por su parte, fue vista como un medio posible para cerrar definitivamente el caso. 4 | |||
4. Venganza |
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| La venganza es una parte fundamental de los procesos sociales y políticos humanos. | 36 | Una protesta frecuentemente puede ser también un esfuerzo por tomar venganza. El suicidio puede ser la protesta de aquéllos que no creen tener el poder de influir de otra manera. La venganza ejercida mediante el daño o asesinato de un enemigo es la contraparte dirigida-por-otro de este tipo de suicidio, que acontece cuando las personas sienten que no tienen la capacidad de responder sin destruirse ellas mismas. La venganza es una parte fundamental de los procesos sociales y políticos humanos (Stewart/Strathern 2002, Cap. 6). | ||
| 37 | Tuvimos muchas razones para tomar esta posición en nuestra discusión sobre el tema. Primero, lo hicimos así para refutar cualquier presuposición que asuma que la venganza es un pequeño tema perteneciente sólo a las sociedades pequeñas, y que no tiene lugar en sociedades de mayor tamaño o en relación con los asuntos mundiales contemporáneos. La venganza es ciertamente un motivo cultural manifiesto de las sociedades feudales, pero no está confinado a ellas. Es un motivo comúnmente atribuido a las acciones de individuos de cualquier lugar y ocurre frecuentemente en programas televisivos, películas y novelas describiendo actividades criminales, especialmente aquéllas que envuelven violencia, y su investigación por policías y detectives. Segundo, un caso verídico del norte de Albania muestra que patrones feudales basados en cuestiones tribales pueden continuar a través de cambios históricos masivos, y pueden ser alterados por dichos cambios (2002, 118-119). Otro caso verídico entre el pueblo kwaio de las Islas Salomón puede ser utilizado para subrayar un punto similar (121-127). Y tercero, estas mismas sociedades tribales también nos proveen con impactantes casos de patrones feudales que han sido superados de tiempo en tiempo mediante la institución de grandes pagos como compensación por una muerte. | |||
| 38 | Los acuerdos de paz en Papua Nueva Guinea siguieron el patrón de dichos pagos. Eran un desarrollo indígena anterior al régimen colonial de los años 1930, pero también florecieron pródigamente tras el proceso de »pacificación«, construcción de caminos, y la introducción de la moneda. La riqueza en cerdos, conchas, y moneda del Estado era simbólicamente vista equivalente a la vida de las personas, y utilizada para pagar por muertes o daños, así como un pago periódico de por vida puede ser visto en general como »pagar por la persona«. Mientras que la venganza era vista como una manera de balancear las relaciones políticas, dar y recibir riquezas llegó a ser visto como una forma más efectiva para realizar dicho balance, ya que transformaba la competencia entre clanes de ser acciones destructivas a ser reclamos simbólicos de status basados en la distribución de la riqueza. Este paradigma tiene que ser visto como un logro político originado por una combinación de circunstancias (2000b; y 2002, Cap. 4-5) | |||
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»The primitive sense of the just … starts from the notion that a human life … is a vulnerable thing … For this penetration, the only remedy that seems appropriate is a counterinvasion, equally deliberate, equally grave. And to right the balance truly, the retribution must be exactly, strictly proportional to the original encroachment. It differs from the original act only in the sequence of time and in the fact that it is response rather than original act.« Martha Nussbaum (Sex and Social Justice, New York 1999, 157-58) |
39 | Es interesante considerar este logro político bajo la teoría de los orígenes de la guerra de Raymond Kelly señalada brevemente al principio de este ensayo (Kelly 2000). Kelly trazó posibles conjuntos de transiciones históricas en repuestas al homicidio, con un rango que va desde el no contraatacar, hasta venganzas grupales ejercidas por todos los deudos y el responsabilizar a los familiares del asesino por el asesinato (Kelly 2000, 60; Stewart/Strathern 2002, 111). Kelly argumenta que las condiciones para la guerra emergieron cuando las venganzas grupales se estructuraron al culpar a la totalidad del otro grupo por un crimen. La discusión de Kelly nos lleva al punto donde la venganza es considerada en términos grupales. No nos lleva al mundo de canje competitivo que por un tiempo remplazó la venganza en las regiones montañosas de Papua Nueva Guinea, posiblemente en parte porque Kelly no estudió una sociedad donde floreciera el canje. Pero hay una gran cantidad de literatura que discute las »soluciones« de Nueva Guinea a la guerra y la violencia ambigua que inevitablemente la acompaña, sin importar la ideología política. | ||
| 40 | Podemos ver procesos similares en el ámbito laboral en términos de la negociación de pagos compensatorios por los deudos de las familias como respuesta a bombardeos, tal como el de Omagh, que ocurrió en Irlanda del Norte en 1998. En este caso, sin embargo, las víctimas de violencia se han dirigido al gobierno británico para recibir una compensación, y no a los perpetradores del ataque. El gobierno es visto aquí como un testigo de la violencia, pero también se cree que tiene una responsabilidad especial con las víctimas. | |||
| 41 | El gobierno estadounidense también ofreció compensación a quienes sufrieron daños o la muerte por los secuestradores suicidas que destruyeron las Torres Gemelas de la ciudad de Nueva York el 11 de Septiembre (de 2001). En este caso la compensación es ofrecida para que los miembros de las familias no persigan juicios individuales contra varios implicados, por ejemplo, las aerolíneas envueltas en los eventos y varias agencias gubernamentales estadounidenses. Casos de este tipo reconocen la importancia de las cadenas de influencia que hemos mencionado arriba. | |||
| 42 | Nuestro propósito final en subrayar la venganza tiene que ver con acentuar su cercana relación con la justicia. En sociedades regidas por el Estado, donde los gobiernos pregonan un monopolio tanto interna como externamente del uso legítimo de fuerza, esta relación es negada. Sin duda es un gran esfuerzo el oponer los dos conceptos, para que la venganza no signifique justicia. En este caso, sólo el Estado puede ejecutar a las personas, y los individuos no »deben tomar la ley en sus propias manos«. Incluso cuán lejos pueden ir los individuos en defenderse mediante el uso de fuerza es cuestionado o limitado por los gobiernos. Esto es claramente subrayado en el caso del granjero Tony Martin en Gran Bretaña, encarcelado por disparar a un escalador de 16 años que junto con un hombre mayor invadieron su casa en 1999. Ocho meses después Martin fue culpado de asesinato cuando un jurado consideró que sus acciones iban más allá del ejercicio de defensa propia. Tras apelar, la sentencia fue subsecuentemente reducida a homicidio intencional no premeditado, y Martin sirvió dos tercios de su condena de cinco años. Durante ese tiempo se volvió un símbolo de los derechos de los dueños de defender sus propiedades y a ellos mismos. 5 | |||
| 43 | A pesar de políticas públicas de este tipo, y dado el nivel de apoyo hacia Tony Martin en Gran Bretaña en aquella época, siempre hay un constante resurgimiento del sentimiento que asocia a la justicia con la venganza en el sentido de »ponerse a mano« o »darle a alguien lo que se ›merece‹«. Aquí vemos que la venganza está relacionada con la noci´n de balance dentro de las relaciones sociales, y con la idea que el orden es una cuestión de balances de todos tipo: esto es, una especie de cosmos (compárese, de manera general, con Abbink 2000). La venganza, por tanto, no está limitada a motivaciones personales idiosincrásicas. Como la justicia, también apela a nociones más amplias. En el hecho de asumir legitimidad por este medio, los actos de venganza buscan escapar o resolver las disputas por la legitimidad que los rodea. Aquéllos que ejercen venganza pueden ver sus actos como homicidios justificables, tal como los políticos hablan de guerras justas. | |||
| 44 | La ambigüedad de la justicia y la significación de la venganza, así como la intencionalidad de los suicidios, incluso están atadas con los tópicos del terrorismo y la violencia, a los cuales viramos ahora en nuestra sección final del ensayo. | |||
5. Terror y violencia |
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5.1 El imaginario violento |
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»Violence needs to be imagined in order to be carried out.« Ingo W. Schröder / Bettina E. Schmidt (2001, 9) |
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Schröder y Schmidt (2001, 9) subrayan la importancia de lo que llaman »imaginarios violentos«. Puntos análogos son hechos por Göran Aijmer (2000, 3), cuando expresa su interés en el »simbolismo de códigos icónicos y su uso en la construcción visionaria de mundos posibles, creando el orden imaginario de una sociedad«. Aijmer argumenta que los actos violentos pueden incorporar complejos aspectos de simbolismo que se relacionan tanto al orden como al desorden dentro de un contexto social dado, y que estos aspectos simbólicos le dan a la violencia sus muchos significados potenciales. Como Schröder y Schmidt argumentan más adelante, »la violencia tiene que ser imaginada para ser llevada a cabo« (9), y continúan al punto de subrayar la importancia en este contexto de la memoria histórica, la cual »puede ser representada mediante narraciones, puestas en escena e inscripciones«(ibid.). |
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Su bien abordado resumen de estos factores es apuntalado por el análisis de Aijmer del simbolismo y »códigos icónicos«, esto es, códigos que son incorporados o expresados »fuera del lenguaje«(2000, 3). Aijmer también enfatiza aquí el carácter imaginario del simbolismo, expresado en maneras que dice no pueden ser verificadas en términos de »significado referencial«(ibid.). Puesto de manera más simple, esto significa que la gente crea sus propios temores imaginando horrores posibles. A esto podemos añadir que cuando acontecen dichos horrores, como lo hacen suficientemente y con frecuencia, éstos se alimentan en el mundo de la imaginación icónica. Nuestro punto aquí es, entonces, que al evaluar el impacto de actividades vistas como »terrorismo« alrededor del mundo debemos considerar que sus efectos son engrandecidos mediante la explotación de las emociones y las capacidades imaginativas de las personas. Estas capacidades imaginativas participan impresionantemente en circunstancias extremas envolviendo explosiones de bombas, el colapso de edificios, desmembramiento, mutilaciones y actos de tortura. La imaginación también está envuelta en casos donde las personas se ven a sí mismas como los ejecutantes de la violencia así como de parte de las víctimas y los testigos. |
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5.2 Bombarderos Suicida |
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| 47 | Un caso notable es el de los bombarderos suicida, quienes están preparados a infiltrarse en contextos sociales aparentemente inocuos para después suicidarse en un esfuerzo por matar a otros. Cuerpo y bomba son fusionados en uno, y el ejecutante de la violencia también es su propia víctima. El bombardeo suicida es así un caso extremo de suicidio como protesta, con el giro añadido que la intencionalidad del acto es hecha bastante patente. Una noción tan paradójica se añade enormemente al terror inherente en el acto. Más aún, dichos suicidios son invariablemente asociados con propósitos cósmicos o causas que van más allá de la vida individual del bombardero, tal como fueron las acciones de los pilotos kamikaze en Japón durante la Segunda Guerra Mundial (Ohnuki-Tierney 2002). Lo que es aterrorizante de contemplar aquí es la intención de ejercer un daño letal sobre uno mismo con el fin de dañar a otros, una intención que sólo podría acaecer con una fuerte creencia en la legitimidad del acto mismo. Típicamente, las razones envueltas son aquéllas que tendemos a denotar como »religiosas« (véase Juergensmeyer 2000 para numerosos ejemplos). | |||
| 48 | La ideología de base es aquélla del mártir, y está relacionada a ideologías que especifican que es correcto morir por una causa particular. (Debemos notar que el patriotismo específica el mismo valor.) El bombardero suicida es una figura aterrorizante, entonces, debido a que camina en un contexto como un hechicero o una bruja escondida, pero a su vez es alguien dispuesto a morir por una causa como un patriota. Es una figura anómala que combina características contradictorias y por tanto »monstruosa« y liminal en relación con la sociedad en general. | |||
5.3 Brujas |
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| En muchos casos el término de »terrorista« se sostiene en el mismo espacio semántico y psicológico de la bruja en el sentido clásico. | 49 | El bombardero suicida es un ejemplo extremo del carácter a la vez cercano y lejano de alguien que puede ser culpado en situaciones de tensión o conflicto. En general, está claro que la denotación de personas y grupos de maneras particulares es un medio de rotularlas positiva o negativamente, conforme a un cuadro moral dado. Los términos »terrorismo« y »terroristas« son ejemplos de cómo las palabras son utilizadas por organizaciones gubernamentales que colocan a las personas dentro de un sistema particular de valores sociales, y por tanto presenta juicios acerca de la moral de las acciones de aquéllos rotulados de dicha manera. Al subrayar la culpa en los actos adversos que carguen con esta denotación, surge un mecanismo para permitir ganar el soporte público para ejercer retribución y violencia contra aquéllos que sean considerados responsables. | ||
| 50 | En muchos casos el término de »terrorista« se sostiene en el mismo espacio semántico y psicológico de la bruja en el sentido clásico. Además, acusaciones de actuar mal en contra de otros pueden servir como una forma disimulada de »brujería« contra las personas, llevando violencia al conflicto, y la denotación de víctimas inocentes como culpables, de la misma manera que las acusaciones de brujería lo hacían en el pasado y aún lo hacen en muchas partes del mundo. 6 Argumentamos que el chisme y el rumor son en la mayoría de los casos, sino es que en todos, los precursores de acusaciones de brujería y hechicería, e inevitablemente se adhieren a las personas que son vulnerables en situaciones de conflicto. Estos contextos pueden ser interpersonales, ora pueden involucrar la atención de autoridades del Estado, ora puede que apliquen ambas condiciones. En cualquier caso, la presunta violencia de la bruja regularmente conlleva ejercer violencia manifiesta en contra de la acusada. Análogamente, sospechas de actividad hostil oculta pueden originar revueltas o manifestaciones, que nuevamente involucran violencia. Estamos aquí firmemente en el terreno del »imaginario violento«, en el que lo imaginario lleva a lo físico y de nueva cuenta a lo imaginario en un ciclo de retribución que puede salirse de control. | |||
5.4 Academia |
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Ha Jin: The Crazed. A Novel. New York: Pantheon, 2002. ![]() Pantheon Books: Pedido por internet: |
51 | En general, cuando existe una red de relaciones de competencia, éstas estarán marcadas por un cierto grado de tensión, destrucción, envidia y ambigüedad. Es en estas relaciones donde las ideas de brujería o hechicería fácilmente surgen y florecen. Un contexto en el que una forma de »brujería« y »hechicería« puede llevar a la violencia psicológica es el mundo académico, en el cual los egos individuales pueden inflarse desmedidamente y procesos ocultos de acción pueden corresponder cercanamente a acusaciones veladas de hechicería o a actos de brujería y hechicería. Las palabras pronunciadas o escritas en papel pueden destruir los proyectos o la integridad de una persona, mientras que ostensiblemente están operando como parte de un proceso confidencial de revisión. »Echar ternos« es equivalente a negar a un proyecto o a una persona una identidad como miembro de un grupo. Una insistencia sobre ejercer una »perspectiva analítica« también puede funcionar como una exigencia por aplicar un método particular de análisis que se opone a otra manera de ver las cosas. La envidia académica frecuentemente está en la médula de las acciones dirigidas contra otros académicos. | ||
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Una novela publicada recientemente, The Crazed, por el escritor chino Ha Jin (2002) provee un ejemplo de los tipos de violencia psicológica que pueden dañar e incluso destruir a las personas. El personaje principal es una persona anciana, el profesor Yang, quien es un respetado maestro de literatura en una universidad china de provincia. La novela empieza con el profesor Yang sufriendo un infarto. Nos es dicho que »…sus colegas solían envidar su energía y productividad – había publicado más que cualquiera de ellos y había sido uno de los principales sostenes del Colegio de Literatura…«(3). |
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| 53 | El personaje Jian Wan, un estudiante cercano del profesor Yang, pasa un tiempo en el hospital atendiéndolo y escuchando sus acerbas palabras sobre diversos aspectos de su vida, en los que ve a algunos de sus colegas como sus atormentadores. La narración subraya varias envidias y resentimientos entre los colegas de su Colegio conforme pasa el tiempo, y cómo dichos colegas restringían los proyectos académicos del profesor Yang y trataban de desmoralizarlo. No está claro qué fue lo que originó el infarto, pero la narración implica que era parcialmente producto de las acciones de sus colegas. Tras la muerte del profesor Yang, la novela describe varios eventos en los que Jin Wan está involucrado, incluyendo estar en la Plaza Tianammen en Beijing durante la sangrienta represión de las manifestaciones estudiantiles que buscaban la reforma democrática en China, acaecida en Junio de 1989. Los resentimientos hacia el profesor Yang son transferidos sobre Jin Wan, quien es rotulado como contrarrevolucionario tras su regreso de Beijing y le es dicho que la policía está pronta a expulsarlo de la institución. Al final Jin Wan decide escapar de China y radicar en otro país. | |||
6. Conclusiones |
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Wim van Binsbergen: Violence in anthropology. Theoretical and personal remarks. 1996. |
54 | En este ensayo hemos argumentado por la penetrante relatividad y ambigüedad en la aplicación de términos que se relacionan con la violencia. La relatividad emerge del argumento de David Riches que sostiene que los actos violentos acontecen dentro de contextos de legitimidad disputada y que las evaluaciones dependen de las perspectivas adoptadas por los actores en el »triángulo de la violencia«, compuesto por ejecutantes, víctimas y testigos. Esta relatividad coexiste en tensión con el sentimiento existencial que podemos reconocer en los actos violentos tan pronto los vemos, un sentimiento que deriva del conocimiento de la vulnerabilidad del cuerpo humano y la vida en general. | ||
| 55 | Además, hemos argumentado que las incertidumbres morales que se relacionan con la violencia también aplican a tópicos bélicos, como está ilustrado en nuestra sección sobre Arjuna y Krishna, y que estas incertidumbres son resueltas por los actores a través de la invocación de preocupaciones trascendentales o imprescindibles. Después de describir la teoría de Raymond Kelly sobre los orígenes de la guerra, hemos subrayado el motivo vengativo como un medio cuasi universal de justificar y perpetuar actos violentos en situaciones conflictivas, el cual es trascendido en ocasiones por un ethos que persigue la compensación de los asesinatos. | |||
| 56 | Exploramos profundamente las ambigüedades del concepto de violencia con la discusión del suicido y la intencionalidad, ayudándonos de casos del área duna de Papua Nueva Guinea y de un caso del Reino Unido en el 2003, la muerte del Dr. David Kelly. En ambas instancias, los suicidas acrecentaron su influencia a través de la muerte. Procedimos a argumentar que este crecimiento está visto con mayor claridad en el caso de las muertes rotuladas como martíricas y en el caso de los bombarderos suicida denotados como terroristas. Hemos concluido con otra breve exposición sobre el terror y la violencia, ligando al terror con el »imaginario violento« y comparando al terrorismo con la brujería y hechicería. 7 Extendimos brevemente este tema hacia los conflictos dentro del medio académico, citando a la novela The Crazed de Ha Jin, para mostrar los entrelazamientos de lo personal y lo político y cómo dichos entrelazamientos pueden tener efectos letales. | |||
| 57 |
Como posdata, otros dos temas de interés han caído en gran medida fuera del rango de este ensayo. Uno es la pregunta por la eficacia de la violencia. 8 El otro es la pregunta por la creatividad. La violencia es un medio de destrucción de una sociedad particular en aras de crear una nueva. ¿Justifica esta nueva sociedad a la violencia? En primer lugar, no se puede interpretar que toda la violencia tenga este objetivo. Nigel Rapport (2000) ha dado una discusión interesante y original de este problema, centrándose en la creatividad individual, resaltando el rol de la imaginación, y distinguiendo entre lo que llama la »violencia democrática«que encuadra »diversos significados individuales«y la »violencia nihilista«, que niega »formas comunes de intercambio«(54). |
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